Izquierda: Cinthia Villalba. Derecha: Esperanza Villalba y Pedro Mereles.

Los verdaderos servidores públicos del SENEPA (Servicio Nacional de Erradicación del Paludismo) en el Alto Paraná decidieron sumarse a una huelga nacional convocada para el lunes en la capital del país, ante los graves hechos que involucran a la jefa regional, una hurrera zacariista identificada como Cinthia Villalba. Esta mujer es esposa del tristemente célebre “pateador de mujeres” Manuel Amarilla, a su vez “hombre” de confianza del clan Zacarías en la Gobernación.

De acuerdo a los datos, los trabajadores, después de muchos reclamos que llegaron incluso a medidas de fuerza el año pasado, consiguieron un importante aumento salarial que debía estar destinado para todos los funcionarios, en el este 220 en total, pero se encontraron sorpresivamente con que el dinero que consiguieron, unos 4.600 millones de guaraníes, irán solamente para unos pocos privilegiados digitados por la cuestionada jefa regional.

Es así que Cinthia Villalba, la operadora política del clan Zacarías en Presidente Franco, sitio de una de las más grandes derrotas de Santi Peña y Horacio Cartes en las últimas elecciones, pasará de ganar 4.000.000 de guaraníes, a 8.000.000 de guaraníes, o sea, tendrá el 100% de aumento gracias a las huelgas de los obreros mientras ella hacía hurras a sus jefes políticos.

La promesa en el SENEPA era que todos los funcionarios ganarían un aumento de 600.000 guaraníes fijos cada uno, pero sin embargo unos pocos, el 20% del plantel, fueron los beneficiados. Entre ellos, está también la hermana de la jefa regional, identificada como Esperanza Villalba, quien de ganar 4.000.000 de guaraníes, pasará a 6.000.000 de guaraníes. Este caso es más grave aún, ya que la citada no presta servicio alguno, no tiene cargo ni responsabilidades, y no acude al local del SENEPA, o sea, es una planillera.

A su vez, el marido de Esperanza Villalba, es nada menos que Pedro Mereles, quien está investigado por millonarias tragadas en los rubros de combustibles y había sido destituido de la jefatura regional. Mereles, esposo de la planillera Esperanza Villalba y cuñado de la jefa regional Cinthia Villalba, pasa a ganar de 7.300.000 a 9.500.000, o sea, más incluso que la jefa regional, su cuñada. Así se reparten estos hurreros zacariistas el dinero del pueblo en el Este del país.

Otro caso es el de Ramón Pereira Peña, planillero del SENEPA pero allegado a la familia Villalba. El mismo no presta servicio alguno, trabaja en taxi sin acudir a las oficinas estatales, y gana 6.700.000 después de haber estado percibiendo casi 4.000.000 de guaraníes por hacer nada. Otros casos son los de Odilón González y Nelson Molinas, también allegados políticos del clan Zacarías. Ambos no tienen cargos y ganan más que un jefe de sector que tienen distritos a su cargo.

Los mismos perciben nada menos que 6.200.000 guaraníes mensuales por hacer nada. También están los casos de Celso Giménez y Alfredo Giménez, quienes tampoco tienen cargos, acumulan ausencias injustificadas, pero por ser hurreros zacariistas perciben 5.900.000 guaraníes mensuales. Con una epidemia de dengue en puertas, los verdaderos trabajadores desafían a una gran huelga ante este atropello que están sufriendo.

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