Brasil está viviendo una verdadera revolución con la investigación de un esquema de corrupción en la que están inmersos cientos de políticos y empresarios. Ya tumbó el gobierno de Dilma Rousseff, y ahora, con la acusación de la fiscalía al actual presidente Michel Temer por hechos de corrupción, ahondan más la crisis.

El operativo Lava Jato indudablemente es uno de los más grandes en desnudar los hechos de corrupción que afecta a la clase política del vecino país, y es positivo que por primera vez caigan los verdaderos responsables que fungen de funcionarios públicos, y que se demostró que lo único que buscan es su provecho personal.

Desnuda a todas luces cómo los políticos usan la representación que obtienen de sus electorados para engañarlos, no preocuparse por el bienestar social, y que anteponen sus apetencias económicas y personales. En contrapartida, en el Paraguay, también estamos en una feroz crisis institucional que también puede tumbar, no a los políticos, sino a las bases fundamentales de la República.

La cámara de Senadores, así como la cámara de Diputados, ahora tiene dos mesas directivas. Los oficialistas, que son mayoría, conformado por las bancadas cartistas, llanistas y luguistas, se ufanan de ser los únicos en interpretar y aplicar la Constitución y las leyes a su gusto y paladar, o sea a sus conveniencias.

Los disidentes, en minoría, no pueden hacer uso de la ley, ya que la Corte Suprema de Justicia, en su falta de respuestas a las denuncias de las violaciones de la Constitución y las leyes, avalan a los oficialistas. A nivel parlamentario todo está paralizado a excepción de aquellos temas que si les interesa a los violadores de la Constitución.

Así por ejemplo, el senador de Frente Guazú, Carlos Filizzola, otrora luchador en contra de la dictadura, ahora convertido en discípulo de Alfredo Stroessner, se abroga nada más y nada menos que la presidencia de la Cámara de Senadores, al remitir una nota oficial al Jurado de Enjuiciamiento e Magistrados informando el nombramiento de su compinche Jorge Oviedo Matto, como representante del senado ante ese organismo.

La fiscalía General del Estado, servil a los intereses del oficialismo, lo único que hace es obedecer las órdenes que recibe y ordena el apresamiento en Emboscada a un dirigente opositor. Esto se hace solo para satisfacer a su patrón de turno, sin importar la legalidad o no.

Hay jóvenes exiliados en Uruguay. El asesor político y jefe del Clan ZI Zacarías Irún, junto al consejero de Itaipú, con la connivencia y participación del Ministro de Industria y Comercio, Gustavo Leite, el presidente de la Conajzar, Javier Balbuena, el director de Puertos, la intendenta de Ciudad del Este, Sandra de Zacarías, el gobernador del Alto Paraná, Justo Zacarías, junto a otros empresarios, se están apoderando de unas de las propiedades más valiosas de Ciudad del Este, y la fiscalía ni siquiera atina a mirarlos mal.

Con estos poquísimos ejemplos, porque existen muchos más, se demuestra la crisis que está viviendo el Paraguay a nivel institucional. No se ve ninguna crisis de los políticos, ya que ellos están en su salsa haciendo sus negocios, engañando a la gente y olvidando a sus representados.

Dejando de lado el pensamiento mágico que de repente puede aparecer algún Ministro de la Corte, Juez o Fiscal que pueda iniciar de oficio alguna investigación judicial para desmantelar toda esta maraña de corrupción y mentiras en la que están los políticos, lo único que queda es ir tomando conciencia de saber que estos que están ahora en el poder, no nos representan.

Representan  lo peor de la clase política que hasta ahora haya tenido este bendito país. Sepamos a quienes vamos a elegir en las próximas elecciones y no nos olvidemos que los que están ahora, querrán de nuevo volver a ocupar sus cargos, para supuestamente representarnos.

Director: Héctor Guerín Gómez.

 

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